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Respiro Viajes

La Peligrosa ciudad de Rio de Janeiro

Río de Janeiro es peligroso para muchos brasileros. Es uno de los destinos turísticos mas conocidos a nivel mundial. Conocida por sus famosas playas como la de Copacabana e Ipanema. Y por albergar el mas famoso de los carnavales. Quien no ha soñado con conocer el Cristo Redentor, con subir al Pan de azúcar a bordo del bondinho.

Yo desde que era un niño soñaba con conocerla. Aun sin saber donde quedaba esta ciudad, veí­a las postales y me imaginaba un dí­a estando allá­.

Antes de emprender mi viaje por Brasil, yo decidí­ que la primera ciudad a la que iría a parar iba a ser la de Rio. Quería conocerla a fondo y no dejar ni un rincón sin visitar. Fue por lo que planee quedarme nada mas y nada menos que 1 mes en la Ciudad Maravillosa.

Después de varios meses de investigar departamentos, encontré uno a dos cuadras de la playa, en el mí­tico barrio de Copacabana. La idea era alquilar una habitación en la casa de otra persona, ya que el precio es menor y tenes acceso a todas las instalaciones de la misma.

Todos mis amigos brasileros con los que conversaba a través de Internet, me decían tene cuidado que Río de Janeiro es peligroso. Que yo estaba loco en ir solo, y muchs cosas mas. Yo sin hacerles caso del todo no pensaba en eso, y deseaba mucho conocer cada sitio de la ciudad.

Finalmente llego el día, y aterrice en Río a la media noche. Ver la ciudad desde el cielo toda iluminada me dejo con la boca abierta. Pase por migraciones, y finalmente retire mi mochila. Era la 1 de la mañana y yo tenia que esperar hasta las 7 para tomar el primer colectivo hacia el barrio sur de la ciudad. El aeropuerto se empezó a despejar poco a poco y en el sector donde estaba yo, quede casi en solitario. A los pocos metros se sentó una señora brasilera, que a los pocos minutos se acerco a hablarme.

Rio de Janeiro Peligroso

Fue así­ que me empezó a contar su historia, y que había estado varios meses en Argentina ayudando en barrios marginados. Me relataba cada uno de los momentos dificiles que habí­a pasado, donde hasta la quisieron asesinar para robarle. Yo a esa hora solo querí­a dormir, pero ella no dejaba de hablar ni un momento. Las horas pasaron y llegó el momento de salida del bus.

Ella fue tan amable conmigo, que me regalo su tarjeta de descuentos para los supermercados de la zona sur de Rio. Yo no tenia reales, necesitaba cambiar dinero y la casa de cambio del aeropuerto estaba cerrada. Ella empezó a hablar con uno y con otro hasta que consiguió una persona que me cambio y por mejor precio que en cualquier lado. también le dijo que me acompañara hasta donde salían los buses y me indicara en cual tenia que subir. Esa fue la primera de tantas personas buenas que me encontraría a lo largo de mi viaje por Brasil.

El viaje en bus duró poco mas de una hora, yo con los ojos abiertos de par en par, no querí­a perderme nada de mi primera impresión sobre la ciudad. Sin embargo seguía atento el recorrido a través del gps de mi celular para no pasarme de largo.

Cuando llego el momento de bajarme me levante de mi asiento y le dije al chófer, pero siguió varias cuadras mas, hasta cruzo un túnel y después me bajo.

Yo muerto de miedo tenia que cruzar ese túnel de unos 200 o 300 metros y regresar varias cuadras. Y digo muerto de miedo, porque con todos los brasileros con los que había hablado me decí­an lo mismo : tene mucho cuidado, que Río de Janeiro es peligroso. Puse mi mochila al hombro, y cruce ese túnel casi corriendo. Cada vez que veía una persona que venia de frente yo pensaba entre mi, no va a pasar nada, seguí­ caminando. Fue así­ que vi la luz del sol otra vez y llegue hasta el edificio donde viví­a “Dona Crisitina” la señora que me habí­a alquilado la habitación.

 

Toque el timbre, y se acerco el portero del edificio, que me pregunto a quien buscaba. Yo le dije que buscaba el 4° B, donde viví­a Cristina. El se contacto con ella y me acompaño hasta el departamento. La señora me recibió muy amablemente, me mostró las instalaciones de la casa, mi habitación, me dio una llave de la casa y me dijo que podía hacer uso de todas las cosas en la cocina. Yo en ese momento cansado del viaje, y de no haber pegado un ojo en toda la noche, me bañé y me acosté a dormir hasta pasado el medio dí­a.

Después de haber descansado, tome la llave y salí­ a recorrer el barrio hasta llegar a la cercana playa de Copacabana. Todaví­a caminaba con cierto temor, haciendo caso a las recomendaciones de los brasileros.

Conforme fueron pasando los dí­as, ese temor desapareció. Iba para todos lados caminando con mi mochila, mi celular, mi cámara de fotos y en ningún momento pensaba que me podí­a llegar a pasar algo. Conocí cada uno de los puntos de la ciudad. Recorrí­ la Lagoa Rodrigo de Freitas, que tiene poco mas de 10 kilómetros, siempre caminando y acompañado de mi cámara.

Soy una persona a la que le encanta recorrer las ciudades caminando. Fui hasta el barrio del Jardí­n Botánico. Recorrí el barrio de la Urca, bordeando el Pan de azúcar, el barrio de Botafogo. Me tome varias veces el metro hacia el centro de la ciudad, conocí el Gran Maracana, y cada una de las playas de la zona sur. Me quedaba apreciando el atardecer en el Arpoador de la Playa de Ipanema, tomando fotos a ese gran momento. Hasta viaje varias horas hacia el interior de la ciudad de Rio, esa que no es para nada turí­stica y que no todos los que viajan a ella quieren conocer. Regrese varias veces en la noche, tomando varios buses diferentes, y hasta pase por Favelas, pacificada o no, pero en ningún momento me sentí­ amenazado, ni sufrí­ ninguna situación de inseguridad. Todo lo contrario, me sentí como si viviera en Río desde toda la vida.

Rio de Janeiro Peligroso

Después de estar un mes en Río de Janeiro, podrí­a afirmar que es una ciudad muy peligrosa. Pero muy peligrosa porque una vez que estas en ella y vivis diariamente con los magní­ficos escenarios naturales, mezclados con la mano del hombre y la alegrí­a de los cariocas, ya no te dan ganas de salir de ella. Yo estuve varios dí­as pensando en abandonar lo que restaba de mi viaje, para instalarme en esa ciudad.

Con esto no quiero decir que Rio no sea peligroso, ni que no debamos tener los cuidados necesarios para que no nos pase nada. Lo que si quiero decir es que no tenemos que dejarnos llenar tanto la cabeza con las opiniones de otras personas, o por lo que vemos en los medios de comunicación. Eso solo no nos va a permitir disfrutar de nuestro viaje en toda su plenitud.

Para vos Rio de Janeiro es peligroso? contame tu experiencia en la ciudad?